Sistema
de Frenos
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dos sistemas de frenos en las
motos: disco o tambor. El primero, el más común
en moto de cierto precio, tamaño o prestaciones, es
también el más fácil de apreciar su
funcionamiento. Un disco metálico, solidario a la rueda,
gira con ella. Sobre él, una pinza de freno
contiene unas pastillas (placas metálicas recubiertas de un
material especial) que se cierran por las dos caras del disco,
ofreciendo resistencia a su giro. Esas pastillas se
cierran porque dos (o más) pistones reciben
presión y aprietan las pastillas contra las paredes del
disco. Esa presión le llega desde la maneta (o el pedal),
que actúan solidarios a una bomba de líquido, un
liquido se mueve a través de los latiguillos.
El tambor
parece, explicado sobre el papel, hasta más complicado, pero
técnicamente es más sencillo. La
idea del freno de disco es, de hecho, tan antigua como el tambor (en
1901 se patentó el primer sistema de disco de freno), pero
aquellos primeros discos experimentales no aguantaban el tiempo
suficiente. El tambor, sin embargo, sí se
pudo emplear desde tiempos remotos. Consta de un cubo en la rueda, dos
zapatas dentro de él paralelas a sus paredes y una leva
excéntrica que al girarse empuja las zapatas contra ese cubo.
En los tambores actuales, esa excéntrica sale del tambor
convertida en un eje. En ese eje se coloca una leva y de esa leva tira
un eje o un cable hasta la maneta o el pedal de freno correspondiente.
Pero el tiempo corre en favor de los sistemas de disco.
El tambor
parece, explicado sobre el papel, hasta más complicado, pero
técnicamente es más sencillo. La
idea del freno de disco es, de hecho, tan antigua como el tambor (en
1901 se patentó el primer sistema de disco de freno), pero
aquellos primeros discos experimentales no aguantaban el tiempo
suficiente. El tambor, sin embargo, sí se
pudo emplear desde tiempos remotos. Consta de un cubo en la rueda, dos
zapatas dentro de él paralelas a sus paredes y una leva
excéntrica que al girarse empuja las zapatas contra ese cubo.
En los tambores actuales, esa excéntrica sale del tambor
convertida en un eje. En ese eje se coloca una leva y de esa leva tira
un eje o un cable hasta la maneta o el pedal de freno correspondiente.
Pero el tiempo corre en favor de los sistemas de disco.
Mantenga sus frenos seguros
La lubricación de la guaya del freno de mano es parte de ese
mantenimiento preventivo que el dueño de la motocicleta
puede hacer periódicamente.
Son dos los sistemas de frenos para motocicletas más comunes
hoy en las motos de cuatro tiempos: tambor y disco. El primero de ellos
está compuesto por una leva que se presiona y que acciona
una guaya o cable que hace girar una zapata que se adhiere a la campana.
Este tipo de sistema no es muy eficiente para la acción de
frenado, por lo cual se debe estar muy pendiente de su mantenimiento
para evitar sorpresas en la vía.
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La revisión
periódica de este sistema de frenos puede desembocar en un
mantenimiento sencillo que cualquier persona puede hacer:
*Realizar una inspección visual cada 5000
kilómetros.
*Lubricar el cable.
*Limpiar componentes.
*Desmontar las bandas para revisar al interior sus componentes, ya que
su desgaste genera partículas que afectan la adherencia de
la banda sobre la campana.
*Revisar estado de resortes, porque con su accionar diario van
perdiendo la tensión.
*Es frecuente que con el kilometraje antes indicado ya deban cambiarse
resortes y las bandas. El cable de la guaya dura más.
*Chequear que al usar los frenos sí se encienda la luz del
‘stop’, pues esto incide en la visibilidad que la
motocicleta tenga en la noche.
*Revisar presión de aire en las llantas y la
tensión de los radios.
Frenos de disco
La eficacia en el frenado de una motocicleta depende del estado de los
frenos y la velocidad con que se transite.
5000 es el promedio de kilómetros a los cuales debe hacer
mantenimiento con miras a cambio de piezas en sistema de freno de
tambor.
TIPOS DE DISCOS DE FRENO DE MOTO
Un disco de freno es un disco de freno. No hay mucho
más€ hasta hace unos años. Como
cualquier sistema, desde que se inventó se han ido
introduciendo mejoras que, evidentemente, los hacen más
eficaces, pero también más caros, por lo que con
el tiempo, en función de las necesidades y prestaciones de
unas u otras motos, esas mejoras se han adoptado o no. Ahora existen
muchas variedades de discos, pinzas, latiguillos u otros componentes.
Veamos cuáles son estos sistemas y cuáles sus
ventajas:
Doble/triple pistón
Dentro de la pinza actúan esos pistones que reciben la
presión de frenos y empujan las pastillas. Antiguamente y
todavía en motos pequeñas en discos traseros, con
un solo pistón valía. Cuando hizo falta mayor
fuerza, lo primero que se desarrolló fue poner varios de
esos pistones funcionando en paralelo, para repartir la fuerza de
frenado en varias zonas de la pastilla (alargada).
Discos flotantes
Hoy día, casi todos los discos delanteros son flotantes.
Este adjetivo hace referencia a cómo va sujeta la pista de
frenado del disco (la superficie sobre la que rozan las pastillas) al
cuerpo central del disco. Éste, que en un disco trasero
normal, en muchos delanteros y en cualquiera de los antiguos, estaba
simplemente atornillado (o formaba parte del mismo "pedazo" de metal) a
esa pista de frenado, en un disco flotante va mediante unos casquillos
que le dan una cierta holgura lateral. Si coges el disco por esa pista
y lo mueves, sin que las pastillas lo estén presionando,
apreciarás esa holgura. Sirve para que al frenar fuerte, las
dos pastillas aprieten en ambas caras del disco de igual manera,
repartiendo de manera más eficaz la fuerza de frenado sobre
el disco.
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Pinzas radiales
Hace referencia a la forma como van cogidas las pinzas a la horquilla
de la moto. Son pinzas radiales las que sus soportes van paralelas a
los radios de las ruedas. Si miras la rueda desde el lateral, ves esos
soportes, uno arriba y otro abajo, hacia la horquilla. En las, digamos,
"normales" o estándar, los tornillos de soporte de la pinza
entran en los soportes de la horquilla de forma perpendicular a la
rueda. Esa pinza radial le da mayor solidez a la unión,
permitiendo mayores pinzas, con más presión y,
por tanto, con un tacto mas rápido y "duro": con menos
fuerza en los dedos, frenas más. Es útil en motos
de altas prestaciones de carretera, donde hay mucho agarre, y apenas
las verás en motos de campo, donde ese tacto más
rápido y duro puede resultar negativo.
Latiguillos metálicos
Desde la bomba de freno a la pinza tienes que conducir el
líquido que va a presionar los pistones. Se dirige por unos
conductos que aguantan esa presión, pero cuando el sistema
está caliente o, simplemente, se le requiere mayor
presión (frenadas de emergencia, conducción
deportiva, etc), los manguitos normales tienen cierta tendencia a
hincharse, lo que hace que pierdas presión en las pinzas y,
sobre todo, tacto. Esto se soluciona con unos latiguillos con mayor
aguante, generalmente, metálicos.
Pinza "monobloc"
Una pinza de freno normal está construida a partir de un
cuerpo principal en el que se montan los soportes de pastillas, los
pistones y las canalizaciones de líquido. Este cuerpo,
generalmente, son dos piezas de metal atornilladas entre sí.
Una pinza "monobloc" está construida con un solo bloque de
metal en el que se tallan los huecos para esas piezas y conductos, de
forma que el cuerpo de la pinza soporta mejor presiones o cambios de
temperatura, manteniendo por tanto mejor tacto.
Disco ondulado
También oirás llamarlos "wave" ("ola" en
inglés), por la forma que tienen sus bordes,
también lobulados o "floreados". Responden a una necesidad
de controlar el calor generado por la frenada. Hace años,
cuando había necesidad de evacuar más calor, se
empleaba los discos "ventilados". Son discos normales, con muchos
agujeros sobre su superficie para evacuar ese calor. Hoy día
son casi todos así, por lo que ya apenas se habla de discos
ventilados. En los ondulados, esas formas del borde también
ayudan a esa ventilación, aunque en gran parte de los casos
que se emplean es ya más bien por cuestiones
estéticas que por otra razón.
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MANTENIMIENTO DE LOS DISCOS
DE FRENO DE LA MOTO
Una de las ventajas más claras de los discos de freno es su
bajo mantenimiento comparado con otros sistemas. Es posible recorrer
muchos kilómetros antes de requerir ninguna
atención por tu parte. Estos son los aspectos que debes
tener en cuenta para su mantenimiento:
Limpieza: No hay que lavarlos de forma especial más
allá de lo que laves la moto en general, ni
requerirán de especial cuidado en ese momento. De hecho,
suelen mantenerse limpios en su zona de frenado por el rozamiento y
solo en el centro acumularán suciedad que normalmente se va
en el lavado normal de la moto. Ahora bien, si alguna vez les cae
aceite o sustancia similar, límpialos en cuanto puedas, a
ser posible con un desengrasan que elimine todo resto de aceite y
grasa, y mejor todavía con limpiadores
específicos para frenos. Las pastillas son porosas, y si
entran en contacto con ese aceite, lo absorberán y
perderás capacidad de frenada.
Cambio de pastillas: Depende de las pastillas, de tu forma de conducir
y del estado del disco y el resto del sistema, pero la pastilla es un
"consumible". El forro que las recubre se va gastando con el rozamiento
y debes cambiarlas. Si eres manitas y tienes herramientas, no es
difícil hacerlo. Pero atención, que es un sistema
de seguridad y un error te puede salir muy caro. Por eso lo
más aconsejable es recurrir a un especialista. Puedes montar
pastillas más duras (duran más tiempo, pero
frenan peor) o más blandas para una mejor frenada. Y es
importante controlarlas: si se ha acabado y la sigues utilizando,
puedes llegar a estropear el disco al rozar metal contra metal,
formando arañazos en su superficie.
Control y cambio del líquido: Todas las bombas de freno
llevan un depósito de líquido (integrado en ellas
o no). En ese depósito hay unas marcas de nivel del que no
debe bajar; si lo hace, puede entrar aire, que hará que
pierdas tacto. Es importante rellenar, teniendo en cuenta que el
desgaste de pastillas también hace que baje, por lo que
cuando cambies las pastillas, si te has pasado, se saldrás
por arriba. Este líquido pierde propiedades con el tiempo y
se suele recomendar cambiarlo cada 2 años como mucho (cosa
que pocos hacen). Para ello, habrá que purgar el sistema
(sacar todo el aire al cambiar el líquido), cosa que puedes
hacer tú, pero ya te advierto que es aburrido, penoso y
bastante sucio. Nada recomendable. Mejor acudir al taller, que tienen
maquinaria para hacerlo de forma adecuada. Si vas a cambiar
latiguillos, es el mismo caso.
Cambio de discos: No es frecuente, salvo en caso de accidente, pero un
"calentón" puede estropear un disco, un candado olvidado
también e, incluso, unas cuantas decenas de miles de
kilómetros pueden desgastarlo. Cuando esto ocurre, hay un
escalón en los bordes de la pista de frenado,
escalón que coincide justo con la pastilla. Llegado a cierto
límite de espesor en el disco, es obligatorio cambiarlo,
pues puede partirse. Un disco alabeado (doblado en
centésimas) también requiere cambio (o tornero,
si no hay más remedio). Ese alabeo (producido por un golpe o
un calentón) transmitirá una vibración
que separa las pastillas, impidiendo que frene bien. Un disco muy
arañado o con surcos (usado con pastillas gastadas o que le
ha entrado mucha suciedad), también conviene cambiarlo,
porque frena menos y desgasta las pastillas nuevas que pongas.
MODALIDADES DE FRENOS DE TAMBOR
Para el freno trasero, todavía es habitual encontrar esta
función encargada a un sistema de tambor. Pueden ser, por su
posición, centrales o laterales, por sus levas pueden ser
simple, doble leva o hasta cuatro levas, y por su funcionamiento,
mecánico o hidráulico.
Tambor central o lateral
Cualquier tambor moderno va a ser central. Son los que van en el centro
de la rueda, dentro del buje, del que salen los radios hacia la llanta.
Los laterales iban en un lado del buje y de él
salía los radios de un lado de la rueda., pero hace
décadas que no se emplean.
Simple o doble leva
Te explicábamos antes el funcionamiento de un tambor de
freno normal: las zapatas van cogidas por una punta a un eje y por el
otro a la leva que las aproxima al tambor. Las de doble leva llevan una
leva en cada punta de la zapata, de forma que ésta se acerca
al tambor de forma totalmente paralela y con mayor fuerza. Para ello
hay un reenvío por la parte exterior del tambor que une las
dos levas, de para así trabajar en paralelo. En carreras de
motos clásicas puedes ver todavía tambores de
cuatro levas, con dos por cada lado del tambor, en el que hay cuatro
zapatas.
Tambores hidráulicos
Todas las alternativas presentes son mecánicas. Al igual que
en el caso de los tambores laterales tendrías que tirar de
biblioteca para encontrar ahora una moto con tambores
hidráulicos, pero si quieres ver uno solo tienes que buscar
un coche que lleve tambores todavía. Es el mismo
funcionamiento, aunque esa expansión de las zapatas se
realiza mediante un bombín hidráulico que recibe
presión de una bomba. No era muy lógico en la
moto: la masa a parar en la frenada no requiere normalmente esa ayuda.
De forma mecánica, trasladando el movimiento de la maneta o
el pedal mediante cable o varilla, ha sido siempre suficiente.
MANTENIMIENTO DE LOS FRENOS DE TAMBOR
El tambor de freno requiere mayor atención. Las zapatas se
gastan también, pero mientras que en el sistema
hidráulico los discos y pastillas se regula solos, con las
zapatas debes volver a acercarlas al tambor.
Ajuste de holgura: Según vas usando el tambor,
irás notando que el pedal o la maneta tiene cada vez mayor
recorrido "muerto", llegando incluso a ocupar todo el espacio
disponible. Es el desgaste de la zapata y se ha separado del tambor. El
sistema lleva un tensor, generalmente en la propia leva o cerca de
ella, que con tuercas o mariposas, cierra la leva (la acerca al eje de
la rueda), aproximando otra vez las zapatas al tambor. Con la rueda en
el aire vas tensando hasta que se frena la rueda. Cuando eso ha
ocurrido, sueltas una vuelta y quedará en su sitio, teniendo
recuperada esa distancia de la maneta o el pedal.
Cambio de zapatas: La operación anterior tendrás
que hacerla cada poco tiempo. Dependiendo de tu moto y tu estilo, le
sacarás más o menos kilómetros. Pero
al final las zapatas se desgastan del todo. Cuando no quede recorrido
en el tensor, es el momento de pasar por taller y cambiarlas.
Puedes tener averías en el tambor, puede también
tener surcos en sus pistas, aunque es más difícil
que ocurra que en los discos. En el fondo, lo peor que tienen es que
hay que andar tensarlos (y si emplearas uno de doble o de cuatro levas,
ajustar que todo funcione en paralelo, que no es fácil),
pero son más duros que los discos, además de
más baratos de fabricar.
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